viernes, 3 de junio de 2011

El viento sopla hacia donde quiere


“El viento sopla hacia donde quiere: oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así sucede con el que ha nacido del Espíritu”. (Jn3, 8)


El que ha nacido del Espíritu es como el viento, que no se sabe de dónde viene ni a donde va.
Que figura más hermosa para describir la libertad cristiana, la libertad de los hijos de Dios, la libertad de los que han aceptado al Señor Jesús como Dios y Salvador. Está libertad que tenemos en el Espíritu Santo de Dios; que nos enseña, nos ministra, nos forma, y nos devuelve la dignidad, por haber sido llamados hijos suyos.
Tiene perfecta relación con el pasaje de: (2Cor 3,17) “Porque el Señor es el Espíritu y donde está el Espíritu del Señor allí está la libertad”. Y algo también maravilloso, tiene perfecta relación con lo que nos enseña Pedro en su carta: “También ustedes, como piedras vivas, participan en la construcción de un templo espiritual y forman un sacerdocio santo, que ofrece sacrificios espirituales, aceptables a Dios por medio de Jesucristo”. (1Ped 2,5).
Y para reafirmarnos en nuestra libertad, en nuestra dignidad, en nuestro sacerdocio santo, el Señor nos enseña en (Mt 23, 8-10) “Ustedes no se hagan llamar maestros, porque uno solo es su maestro, mientras que todos ustedes son hermanos. En la tierra a nadie llamen padre, pues uno solo es su Padre, el del cielo. Ni se llamen jefes, porque sólo tienen un jefe que es el Mesías”.
Es una invitación a la confianza en Dios, es una motivación a creer en nuestras capacidades, en nuestros dones y desarrollarlos, para el bien de toda la Iglesia. Es una responsabilidad grande, el saber que Dios confía y cree en nosotros más, mucho más de lo que nosotros mismos creemos en nosotros mismos. El Señor nos está diciendo uno solo es tu Maestro, Yo. Uno solo es tu Padre, Yo. Uno solo es tu Jefe, Yo. De mi para abajo, todos ustedes; todos, son hermanos, trátense con respeto, ámense unos a otros, crean el uno en el otro, porque Yo, Creo en ustedes. Soy el único dueño de mi Iglesia (mi cuerpo) y te amo tal cual y como sos, porque así te hice. Mi Iglesia no se reduce a las cuatro paredes de un templo, mi Iglesia es cosa de todos los días.
Escucha mi palabra y ponla en práctica.
Que el Señor Jesús te bendiga, que creas fervientemente que sos un hijo de Dios, con derechos y dignidad de heredero.

Río del Espíritu

1 comentario:

  1. les bendigo hermanos, les invito a mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com
    MI TESTIMONIO PARA LA GLORIA DE DIOS.

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