jueves, 24 de junio de 2010

Nuestra debilidad, nuestra fortaleza.

Pero él me respondió: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad». Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
(2 Corintios (BPD) 12, 9-10)

Dios demuestra su poder usando instrumentos débiles, limitados, la debilidad es el terreno en que se manifiesta la Fuerza de Dios.
Es solo su gracia la que alcanza. En realidad el mundo hoy dice lo contrario, el mundo nos vende una manera de pensar exitista (a cualquier precio) llegar de el modo que sea, ser mas, tener más, ganarle a los demás, acumular más, creerse como dioses; si tengo más y acumulo, tengo más poder, soy mejor, soy fuerte; el mundo no es de los débiles, el mundo es de los poderosos!!??
¿Pero en realidad, donde reside el verdadero poder, en las cosas que tengo, en las que acumulo, en cómo me ven los demás, o en la gracia de Dios?
El poder de un ser humano está en la relación con Dios que tenga...
Está en la gracia gratuita... Esta en ser hijos de Dios…En la libertad que da la FE!!!
No hay miseria en los hijos de Dios, no hay temor, no hay fracaso, no hay angustia en los hijos de Dios, por que los hijos de Dios no andan en la oscuridad, en la mentira, en la falsedad, en el engaño.
Los hijos de Dios no le tienen que rendir cuentas a nadie más que a Dios, saben que corren con la ventaja de ser hijos de Dios!!!
Por eso no hay debilidad, porque nuestra fuerza radica en el Señor.

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